Si aumentamos la fuerza muscular en nuestras actividades cotidianas, como por ejemplo levantarse de una silla, esto hará que nos ayude a fortalecer las articulaciones y además nos favorece un estilo de vida independiente.
El entrenamiento moderado o de alta intensidad puede beneficiar a las personas con artritis reumatóide sin llegar a aumentar la enfermedad o el dolor. La fatiga o el dolor en las personas con artritis hace que estas se muevan menos durante el día, disminuyendo así su necesidad de energías y a raíz de esto se predisponen a aumentar la grasa corporal.
Es por eso que es tan importante una actividad física diaria, ya que además de mantenerse activo aumentará el movimiento de todas las articulaciones, disminuyendo así la rigidez que es muy característica en estas enfermedades.
Una excelente y tranquila caminata, en la cuál usted puede acomodar sus horarios y realizar su propio ritmo, será muy beneficioso para que usted alivie los dolores, procure realizarlos aumentando progresivamente la rapidez de las caminatas y la cantidad de cuadras.
Maria
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